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Santiago de Cali, agosto 18 de 2026. Entre cajas, alimentos, cobijas, elementos de aseo y toneladas de donaciones, hay un grupo de personas que se ha convertido en protagonistas silenciosos de la respuesta solidaria del Valle del Cauca tras el terremoto: estos voluntarios que, con sus propias manos y sin esperar nada a cambio, llegan al centro de acopio de la Antigua Licorera del Valle para que las ayudas lleguen a las familias afectadas. 

“Queríamos ayudar, pero no sabíamos a dónde dirigirnos. Una amiga me dijo: ‘vamos a la Licorera, están necesitando gente’. Fue una labor muy bonita. En algún momento me puse a llorar porque realmente es increíble la cantidad de gente humanitaria que hay”, contó Luz Ángela Gómez Velásquez, voluntaria que se sumó a esta jornada. Agregó. “Hay mucha gente que quiere ayudar y no sabe qué hacer. Aquí realmente se siente la magnitud de las ayudas que necesita la gente”. 

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Hombres y mujeres se han sumado a esta causa de organización, cargue, clasificación y despacho de las donaciones que posteriormente son trasladadas a los municipios que más las necesitan. Para Albeiro Díaz estar en el centro de acopio representa una manera de aportar, aunque sea con una pequeña acción. “Estoy comprometido con esta causa. Siento que esto es una contribución pequeña, un sacrificio para poder ayudar a superar esta tragedia”, expresó.

La solidaridad también ha unido a trabajadores de diferentes sectores. María José Morales, auxiliar de enfermería del HUV, contó que después de cumplir con sus labores en el Hospital, decidió continuar ayudando desde el centro de acopio. “Si no estamos ayudando allá en el hospital, estamos ayudando acá. Tenemos toda la disposición. Hay muchísima gente en este lugar y estamos con toda la actitud para seguir ayudando”, afirmó.

Para otros, esta es su primera experiencia como voluntaria. Laura Marcela Ocampo llegó con una sola intención: “ayudar a las personas afectadas, estoy puesta en todo aquello que sea necesario para contribuir a la recuperación de las comunidades damnificadas”. 

También, Pablo Andrés, auxiliar de enfermería del Hospital Universitario del Valle, quien, después de vivir de cerca las difíciles jornadas generadas por la emergencia, decidió aportar desde otro frente. “Es muy gratificante estar aquí y poder ayudar a las personas damnificadas por este desastre natural. Madrugamos para poder aportar nuestro granito de arena y hacer que esta situación sea un poco menos dura para quienes resultaron afectados”

El centro de acopio de la Gobernación del Vallecontinúa recibiendo las ayudas humanitarias y se mantiene la invitación a quienes quieran sumarse como voluntarios o realizar donaciones, en medio de la emergencia que ha golpeado a varias comunidades del departamento,  porque el ‘Valle Somos Todos’.